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Una mirada optimista en tiempos de crisis



Los últimos años han estado manchados de un tinte pesimista, todos hemos escuchado de una u otra forma que la sociedad y consecuentemente la economía ecuatoriana están en crisis. En los meses precedentes hemos atravesado tal vez uno de los capítulos más oscuros de la historia ecuatoriana; pues la pandemia acentuó una crisis económica latente hace varios años, misma que se vio profundizada por una caótica situación laboral, se originaron conflictos políticos en año de elecciones presidenciales, y más recientemente vivimos una crisis carcelaria que evidencia un incremento de la delincuencia organizada a nivel nacional, son estas y muchas otras situaciones las que presentan un panorama no tan entusiasta sobre el futuro de nuestro país.


Sin embargo, a pesar de encontrarnos viviendo en una de las épocas más cambiantes y desestabilizantes de la historia a nacional y mundial, expertos indican que el nuevo espíritu de la época venidera específicamente en lo relativo a la década que hemos iniciado, es un marcado positivismo.


En el panorama internacional, el renombrado periódico inglés The Economist se ha referido en varias ocasiones a que un nuevo período de dinamismo económico se acerca. El Wall Street Journal prevé la mejor era para la industria manufacturera desde los 90, incluso el ganador del premio Nobel Paul Krugman, uno de los pensadores más pesimistas o realistas en el ámbito de la economía, presagia un nuevo período de expansión económica y por ende social.


En el ámbito nacional Miguel Ebenberger, Gerente General de Banco ProCredit, nos indica que a pesar de que la pandemia continúa, el panorama es alentador en cuanto a una reactivación económica en el país, pues hay aspectos que apuntan a una recuperación como por ejemplo la entrada de liquidez al país que beneficiará a varios negocios al liberarse recursos que se mantenían congelados como cuentas por cobrar, también nos indica que la capacidad que las empresas han mostrado en adaptarse y operar en el panorama actual constituye una ventaja que debe ser aprovechada. De esta manera nos indica que la actitud empresarial y la determinación para transformar problemas en oportunidades es el punto más fuerte que pueden tener los empresarios hoy en día.


Y es que de hecho algunos optimistas han llegado a catalogar nuestra época como los nuevos “Roaring 20s”, años que constituyeron un periodo marcado por dramáticos cambios sociales, económicos y políticos. Mismos que tuvieron lugar después de la Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe española, y dio lugar a una era de consumismo en todo el mundo. Por ejemplo, en esa época comenzaron a comercializarse las primeras aspiradoras, lavadoras, planchas con temperatura ajustable y batidoras de alimentos. Las comunicaciones también sufrieron un cambio radical con la aparición de las primeras estaciones de radio comerciales.


Como paralelo a nuestra época, expertos indican que el nuevo boom comercial vendrá de la mano de la inteligencia artificial, también pronostican un rápido crecimiento de la industria farmacéutica, acelerada por la creación históricamente rápida de la vacuna Covid-19, una reinvención de las comunicaciones a través de la tecnología, nuevos medios de transporte como vehículos eléctricos y un cambio en el ambiente laboral, dentro del cual gran parte de la fuerza de trabajo se encontrará desarrollando sus labores desde casa.

A pesar de todo lo mencionado y las grandes expectativas que generan estas predicciones, a la final no dejan de ser solo eso, predicciones. Incluso si surgen nuevas e increíbles innovaciones en todos los ámbitos, nadie puede asegurar a ciencia cierta cuando se darán y si serán suficientes para rescatar la sociedad del lugar en que se encuentra, pues desde luego siempre existe la posibilidad de que todo empeore antes de mejorar, por ende hay también la posibilidad de que nos dirijamos por un camino de resultados de crecimiento que resulten decepcionantes. Cuestión que de llegar a suceder debería ser analizada y prevista oportunamente con el objetivo de que no nos tome desprevenidos como ha sucedido anteriormente.


Sea cual fuere el futuro que nos aguarde, es necesario tomar esta situación como una oportunidad de cambio, mismo que era necesario desde hace mucho tiempo y ahora nos es posible adoptar nuevas políticas de equidad, la diversidad e inclusión que realmente generen impacto en la sociedad; recordemos que el caos y la destrucción abren la posibilidad de iniciar de nuevo, con la enseñanza de los errores pasados. Y si bien nos encontramos atravesado una de las épocas más disruptivas jamás vividas, ante un mundo de inciertas e infinitas posibilidades siempre es posible esperar un futuro mejor.


Ab. Ariana Villa Bermeo

FOCUS, Innovación e Inteligencia de Mercados.

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